Una frase que escucho muchísimo es: «Quiero cuidarme, pero no tengo tiempo».

Y la entiendo. Trabajas ocho horas, llegas a casa sin energía, hay que hacer la cena y en algún momento también tienes que dormir. Cuidarte parece un lujo.

Pero muchas veces el problema no es el tiempo, sino la idea que tenemos de lo que significa cuidarse.

El mito del bienestar perfecto

Las redes nos han vendido un bienestar que exige levantarse a las 5:30, hacer una hora de cardio, preparar un batido de catorce ingredientes, meditar veinte minutos y llegar al trabajo como si nada.

Durante años yo también viví el entrenamiento y la comida desde un lugar muy exigente, y sé lo que cuesta sostener eso. No es bienestar: es agotamiento con buena presentación.

El bienestar real se construye poco a poco. No sale de un día perfecto, sino de muchas semanas «suficientemente buenas».

Lo mínimo que puedes mantener

En entrenamiento se habla del volumen mínimo efectivo: el estímulo más pequeño que, repetido con constancia, te hace avanzar. No hace falta el máximo: hace falta lo suficiente, sostenido.

Llevado al día a día:

  • Movimiento. La OMS recomienda a las personas adultas un mínimo de entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada (o de 75 a 150 si es intensa) y ejercicios de fuerza dos o más días, y recuerda que algo de actividad siempre es mejor que ninguna. Caminar también cuenta, y dos o tres sesiones que mantienes valen más que cinco que abandonas.
  • Comida. Lo que haces la mayoría de los días pesa más que lo que haces un día suelto.
  • Descanso. Dormir bien es de lo más infravalorado. Cuando descansas mal, todo cuesta más.
  • Piel. Una rutina sencilla y constante en casa suele ser la base. Si no sabes qué necesita tu piel, en estética primero te escuchamos y después te orientamos.

Una semana tipo que sí encaja

Un ejemplo, no una norma: ajústalo a tu vida.

Dos o tres días: una clase de Fuerza o Barre. En nuestro estudio de Huerta Santa Isabel, en Córdoba, el horario inicial de clases empieza a las 7:00 por la mañana y a las 17:00 por la tarde entre semana, así que puedes entrenar antes o después del trabajo.

Los días sin clase: caminar 20-30 minutos (al trabajo, a la compra) y unos minutos de movilidad suave antes de dormir.

Sábado: una clase por la mañana o algo que disfrutes: nadar, salir al campo, bailar.

Domingo: descanso. Un paseo largo si te apetece, sin presión.

Si estás embarazada o en el postparto, consulta antes con tu matrona o con tu ginecólogo o ginecóloga; para esa etapa tenemos MONFIT Maternity, en grupos reducidos y con un horario que se acuerda con cada grupo. Y si vuelves de una lesión, pide el visto bueno de quien te trate antes de empezar.

Comer bien sin planificación obsesiva

No necesitas tres horas de meal prep cada domingo. Te basta con unas pocas ideas claras:

  1. Proteína en cada comida. Huevo, legumbre, pescado, carne, yogur o queso. Ayuda a saciarte y a cuidar el músculo.
  2. Verdura como base, no como adorno. Que ocupe buena parte del plato.
  3. Hidratos sin miedo. Son energía, sobre todo los días que entrenas.
  4. Agua a mano. Cuánta necesitas depende de ti, del calor y de lo que te muevas.
  5. Flexibilidad. La mayoría de tus comidas, bien. El resto, sin culpa.

Son pautas generales, no un plan. Si tienes alguna patología, tomas medicación, estás embarazada o tu relación con la comida te hace sufrir, háblalo primero con tu médico u otro profesional sanitario: estas ideas no sustituyen su criterio. Si lo que buscas es ordenar tu alimentación en el día a día, en nutrición empiezo siempre por conocer tu rutina, y el seguimiento puede ser presencial, online o híbrido: útil cuando vas con poco tiempo.

No tienes que hacerlo todo

Puedes venir solo a entrenar, solo a nutrición o solo a estética. Si un día quieres combinarlos, los tienes bajo el mismo techo, sin ir de un sitio a otro: de ahí nació MONFIT, como contamos en Nosotras.


Empieza por algo pequeño que puedas repetir la semana que viene. Si te apetece que sea moverte con nosotras, puedes probar una primera clase de Fuerza o Barre por 18 €, que se descuentan de la matrícula si después te unes. Y si prefieres empezar por la alimentación, cuéntame qué buscas.